El pasado 28 de marzo se celebró el 68 Aniversario del deceso del poeta español MIGUEL HERNANDEZ de la Generación del 36. Nació Miguel, el 10 de octubre en Orinhuela, provincia de Murcia y, murió en la penitenciaría de Alicante. Hijo de padres campesinos.
Hernández llegó a Madrid en la década de los treinta; muy joven se relacionó con los poetas de la generación que constituyó el grupo de la “poesía nueva” movimiento que apareció en 1934. Fue un autodidacta, pues sin más estudios que los primarios en una escuela pública y más tarde con los jesuitas. Logró una amplia cultura al leer los clásicos del Siglo de Oro. El poeta casó con Josefina Manresa y de esa unión nació un hijo.
Muy joven, se dio a conocer como poeta con su primer libro PERITO EN LUNAS (Murcia, 1933), libro que delata la influencia gongorina.
Es evidente la preponderancia calderoniana en su auto sacramental 42 –octavas reales– en las que revela la influencia de los petas de la generación del 27, Jorge Guillén (Valladolid, enero 18 de 1893 – Málaga, febrero 6 de 1984), y Rafael Alberti (Puerto de Santa María, Cádiz, diciembre 16 de 1902).
Los dos sonetos que he seleccionado del poemario EL SILBO VULNERADO, da título a la obra mencionada:
Gozar y no morirse de contento,
sufrir, y no vencerse en la sollozo:
¡oh qué ejemplar severidad del gozo
y qué serenidad del sufrimiento!
Dar a la sombra el entremecimiento,
si a la luz el brocal del alborozo,
y llorar tierra adentro como el pozo,
siendo el aire un sencillo monumento.
Anda que te andarás, ir por la pena,
pena adelante, a penas y alegrías
sin demostrar fragilidad ni un tanto.
¡h la luz de mis ojos qué serena!
¡qué agradecido en su centro encontrarás
el desgraciado alrededor del llanto!
Como queda en la tarde que termina,
convertido en espera de barbecho
el cereal rastrojo barbihecho,
hecho una pura llaga campesina.
Hecho una pura llaga campesina,
así me quedo yo solo maltrecho
con un arado urgente junto al pecho,
que hurgando en mis entrañas me asesina.
Así me quedo yo cuando el ocaso,
escogiendo la luz, el aire amansa
y todo lo avalora y lo serena:
Perfil de tierra sobre el cielo raso,
donde un arado en paz fuera descansa
dando hacia adentro un aguijón de pena.
Su poemario POEMAS SUELTOS (1935-1936), publicado en 1949 –póstumo– tiene influencia del poeta Vicente Aleixandre (Sevilla, abril 26 de 1898 – Madrid, diciembre 14 de 1984). Le sigue VIENTO DEL FUEGO (1937) libro dedicado al poeta sevillano.
Sobre este libro escribió Hernández: “Los poetas son vientos del pueblo” y afirmó: “nacemos para pasar soplando a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas”.
En 1940 publicó SINO SANGRIENTO Y OTROS POEMAS. Poemas póstumo: DENTRO DE LA LUZ (1957). El volumen titulado OBRA ESCOGIDA: POESIA Y TEATRO (1952). OBRAS COMPLETAS. 1ra. Edición 1960. 2da. Edición 1973.
Miguel Hernández fue un ferviente católico, y luego se convirtió al comunismo y participó como militante al lado de los republicanos. El vardo conoció en 1935 a Pablo Neruda (Parral, Chile – 1973) (1) En la etapa diplomática viajó por varios países, entre ellos: España (1937-1938). Posteriormente, Miguel se convirtió en un ferviente admirador del poeta chileno, conjuntamente con el poeta español Vicente Aleixandre –citado–.
Se ha dicho que la enfermedad de Tuberculosis (Tisis galopante) fue causada por el frío y el hambre en la cárcel donde falleció.
Volviendo a su obra literaria su prosa apareció en el libro póstumo titulado DENTRO DE LUZ (1957).
Los poemas escritos entre 1938 y 1941, aparecen en su libro póstumo CANCIONERO Y ROMANCES DE AUSENCIA (1958).
Es evidente la preponderancia calderoniana su Auto Sacramental QUIEN TE HA VISTO Y QUIEN TE VE O SOMBRA DE LO QUE ERES, publicado en la Revista CURZ Y RAYA, en 1934. En el género Teatro su apogeo en la obra EL LABRADOR DE MAS AIRE (drama), publicado en 1937.














