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Migrantes, Presa Fácil del Crimen

Washington, D.C. – Las recientes masacres contra indocumentados en México han evidenciado “el fracaso del gobierno mexicano para proteger a los migrantes en tránsito” y las complicidades del crimen organizado con las autoridades en distintos niveles.
De acuerdo con el informe y la opinión de quienes presentaron Un trayecto peligroso, documento elaborado de manera conjunta por la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) y el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Prodh), las carencias en el sistema judicial, la rampante corrupción que impera entre los agentes de migración y los cuerpos de seguridad, así como las luchas libradas entre los cárteles de la droga por las rutas de contrabando, han convertido a los migrantes en presa fácil de quienes ven en ellos una fuente de ingresos y explotación.

Rehenes del Hampa

Aunado a ello, el reforzamiento de la frontera estadounidense y la creciente dificultad para que los migrantes crucen la línea, los arroja al fondo de una trampa en la que el crimen saca la mejor tajada.
“El gobierno ha fracasado en implementar medidas de protección para individuos y organizaciones que trabajan para dar ayuda humanitaria y defender los derechos de los migrantes. Esto los pone en riesgo de más ataques”, manifestó Luis Arriaga, director del Centro Agustín Pro Juárez.
“La masacre de migrantes en Tamaulipas en agosto demostró que no estábamos ante un hecho aislado, sino que forma parte de un padrón mucho más amplio de abusos de migrantes en México”, aseguró Maureen Meyer, coordinadora del programa para México y Centroamérica de WOLA.
El reporte supone una dura crítica contra un gobierno que no sólo ha mostrado su “aparente falta de interés para identificar a los responsables de los abusos contra los migrantes”, sino que, además, ha fracasado en la investigación y el enjuiciamiento de quienes se benefician de una actividad que ha empeorado en los años recientes, afirmó Meyer.

PRESAS FACILES. El reforzamiento de la frontera estadounidense y la creciente dificultad para que los migrantes crucen la línea, los arroja al fondo de una trampa en la que el crimen saca la mejor tajada.