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EL ESPEJO

Lo que sigue, lo publiqué aquí el 11 de enero de 1992. En mí, sigue vigente. Tal vez algún lector piense igual.

-- Si la verdad se vuelve ficción, cuando es ficción de la verdad y, lo real se vuelve irreal cuando es lo irreal de lo rel. Y, si lo que se llama “realismo” es en verdad, una configuración que en ciertos casos excepcionales, es también una “transfiguración” (Como alguna vez lo conceptuó el maestro OCTAVIO PAZ) podríamos decir que “vivimos sin vivir o, más acertadamente” la Vida es una idea, no una realidad.”

Ciertamente, cuando sentimos que huye, que se desliza, que se nos va lo más precioso, aparece la “NADA interior”. Que, antes fue estructurada y mantenida por años, basada en creencias varias, en aparentes pruebas, muchas veces inventadas.

La palabra “transfiguración” de efecto místico, usada por PAZ, en un trabajo sobre un grabado (“El Buen Samaritano” de Bresdin) y sus efectos en particular, es aplicable ¿por qué no? a estados de conciencia.

Ocurren con frecuencia y bajo similares situaciones en que nos abandona la propia identidad. Cuando afuera, es la NADA igualmente. Río no identificable por cambiante.

La lucha por recuperarnos es angustiosa y, debemos recurrir a un repaso completo escalonado de nuestra propia vida. Tratando de profundizar más, apisonando las raíces: Patria, Ciudad, seres queridos, vivimos e idos, libros, música, aromas, sabores. Lucha por mantener, a fuerza de vigencia generativa, lo que queda latente, puertas adentro.

EL ESPEJO… el vidrio y el azogue me centralizan, a través de mis rasgos, me restituyo.