En el vestuario, Guardiola debió ver que Alves andaba perdido junto a Messi y le recolocó en su posición natural, en la defensa. Puyol pasó al lateral zurdo y Maxwell adelantó su posición. No le salió mal la jugada al técnico catalán porque poco cambiaron las cosas, algo bueno para el Barcelona.
El Madrid, obligado a remontar para no perder de vista el único título que puede ganar, seguía siendo un muñeco en manos de los Xavi, Messi, Piqué y compañía. Con el público ya nervioso ante la superioridad del Barça, Pellegrini echó mano de Guti. Quizás demasiado tarde, porque medio segundo antes Pedrito ponía tierra de por medio en el minuto 10 de la reanudación.
Lejos de hundirse, el Madrid tiró de orgullo y comenzó a tener las primeras ocasiones claras del partido. En las botas de Cristiano y en los guantes de Valdés murieron esas ocasiones. Mientras, Leo Messi seguía a lo suyo y perdonaba en varias ocasiones la sentencia ante Casillas, que evitó una goleada. Benzema y Raúl tampoco no fueron un revulsivo y el partido murió con un Madrid cabizbajo y un Bernabéu casi vacío.
Pudieron ser más, pero los de Guardiola se conformaron con el 2-0, que les sirve para ser los nuevos líderes de la Liga a falta de siete jornadas.














