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Dos Hermanos se Enfrentan en Ecuador

Quito, Ecuador – Una de las más fieras rivalidades entre hermanos del continente podría llegar escenario nacional.
Fabricio Correa --el desenvuelto hermano mayor del presidente ecuatoriano Rafael Correa-- dice que la emprenderá con su ``hermanito'' en las elecciones del 2012, a menos que aparezca un candidato de oposición más viable.

Si cumple su amenaza, es probable que esto cause una enconada y memorable contienda presidencial en una región conocida por su teatralidad política.

En las calles de Quito, los artistas del graffiti llaman a Fabricio ``Caín'' –el personaje bíblico que mató a su hermano–.
Fabricio se opone al presidente por considerar que éste se ha rodeado de personas a las que él califica de comunistas y de simpatizantes de las guerrillas. Se refiere al gabinete de su hermano como ``el círculo rosado'', porque afirma que está repleto de homosexuales.

En Miami, Fabricio (de 50 años) dijo recientemente que una potencial contienda presidencial no sería sobre quién es el primero dentro de la familia, sino sobre el futuro de Ecuador, una nación de 15 millones de habitantes famosa por sus Islas Galápagos y sus exportaciones de flores.

El presidente Correa, un ex profesor universitario y economista formado en Estados Unidos, llegó a la presidencia en el 2007 como una figura ajena a la política profesional, y con un toque de populismo.

Una vez en el cargo, sus ambiciosos programas sociales, su disposición a revisar contratos petroleros y comerciales en favor de la nación, y una firme dosis de retórica antimperialista, lo convirtieron en una de las figuras favoritas de la izquierda latinoamericana. El país se unió al ALBA –un bloque de naciones encabezado por Venezuela y Cuba– en el 2009.

Las políticas de Correa le alienaron simpatías en la comunidad empresarial y atemorizaron a inversionistas extranjeros, pero parecen tener resonancia en Ecuador.

Correa tiene un índice de aprobación por encima de 50 por ciento, y si las elecciones se celebraran hoy, ganaría con 38 por ciento de los votos, según la firma de encuestas Cedatos. Fabricio quedaría en un alejado quinto lugar, con 2.8 por ciento de los votos.

Fabricio un hombre de elevada estatura, de pelo plateado y ojos verdes, y dotado del mismo carisma que su hermano, no se deja intimidar por las encuestas.

Dice disponer de datos de encuestas privadas que los sitúan a muy poca distancia de la presidencia, y afirma que su posición pública contra la corrupción gubernamental y la creciente ola de crímenes ha tocado una cuerda sensible en el país.
``No es que yo me considere candidato, es que resulta obvio que lo soy: eso es lo que las cifras muestran'', afirmó. ``Tengo que asumir esta responsabilidad''.

Fabricio dijo que sus prioridades son perseguir el crimen (lo han asaltado tres veces), arrancar de raíz la corrupción, y reconstruir los vínculos con Estados Unidos y Europa.
Los hermanos Correa no estuvieron siempre enfrentados.

Fabricio, ingeniero de profesión, se unió a la campaña presidencial de su hermano cuando éste era prácticamente un desconocido, y lo ayudó a obtener votos y dinero de la comunidad empresarial.

Fabricio afirma que la relación se agrió cuando se hizo evidente que su hermano iba a designar a miembros de la ``izquierda fallida'' para posiciones clave.

Pero las tensiones entre los dos hermanos no llegaron a los titulares de los periódicos hasta junio del 2009, cuando un equipo de reporteros sacó a relucir unos $120 millones en contratos públicos que, según ellos dijeron, fueron asignados a compañías vinculadas con Fabricio.

El presidente Correa defendió a su hermano durante semanas, hasta que --en medio de una presión política creciente--, anuló los acuerdos y prohibió que Fabricio compitiera para obtener negocios con el estado.

Fabricio afirma que los contratos fueron logrados en oposiciones limpias y abiertas, y que sus firmas de ingenieros habían estado haciendo negocios con el gobierno durante años.
``Tuve mis negocios durante 26 años'', apuntó. ``No podía cerrarlos sólo porque mi hermano es el presidente''.

Pero cuando los ataques de la administración se volvieron personales, él comenzó a responder, señaló.
``El [el presidente Correa] dijo que yo era más rico que nunca, que yo era como Bill Gates, que a él no le gustaban mis negocios y que mis asociados eran traidores'', recordó Fabricio. ``Nadie va a dañar mi nombre de esa manera. No me importa si es mi hermano o el presidente''.

Fabricio lanzó un contraataque, acusando al círculo personal de Correa de aceptar millones en sobornos por contratos gubernamentales. Imitó a su hermano y se burló de él en la televisión, y llevó una carpeta de color rojo brillante, con una etiqueta que decía ``Victoria Secret'', y que empleó para bromear sobre la sexualidad del gabinete.

Fabricio se convirtió en noticia frecuente, y muy pronto se hizo de un nombre conocido, dijo Juan Carlos Calderón Vivanco, uno de los periodistas que lanzaron la historia sobre los contratos, y coautor de un libro sobre el tema, titulado El Gran Hermano.

En un momento anterior de este año, Fabricio dijo que su madre había pedido que le hicieran un regalo de cumpleaños: que sus dos hijos se hablaran.

Fabricio dijo que Rafael respondió con una especie de rama de olivo.
``Le dijo que habrá mucho tiempo para hablar'', expresó, ``cuando él ya no sea presidente''.
El nuevo presidente asumirá el cargo en el 2013.